LA BASILICA VISIGODA DE ILLORA
El historiador ilurquense, Manuel Argüelles, nos da un avance sobre el estudio que ha realizado sobre la posible localización en el casco urbano de una Basílica Visigoda en Íllora.
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Manuel Argüelles
Historiador
En los primeros años del siglo V la península Ibérica sufrió terribles oleadas de vándalos, alanos, suevos y visigodos que la invadieron. Fueron los Visigodos los que al fin se hicieron con el dominio de Iberia, y la península quedó relativamente sosegada a partir del año 412 y más todavía cuando en el 589 se realizó la conversión de los visigodos arrianos al catolicismo con Recaredo, su monarca. A mediados del siglo VI llegaron a España legiones imperiales de Constantinopla con objeto de ayudar y afirmar en su torno al rey Atanagildo y posesionándose de algunas plazas en las costas, Levante y el Sur, las retuvieron por más de medio siglo (552-615) con su obligado acompañamiento de artistas bizantinos contribuyendo de esta suerte a reforzar los elementos orientales que ya formaban parte del caudal artístico de los godos.
Consta por testimonios fidedignos de aquella época la existencia de magníficas Básilicas, construidas en España, desde los últimos años de lsiglo VI hasta la invasión Árabe. Algunas de ellas se conservan y son verdaderos tesoros patrimoniales.
Los pocos restos de construcciones visigodas que, salvando las distancias de los siglos y las terribles vicisitudes por las cuales pasó el suelo español han podido llegar hasta nosotros demuestran que la España visigoda poseía un arte propio y nacional distinto del de otros países por lo menos desde la época de Recaredo.
Los restos de esta posible Basílica de Íllora están debajo de dos casas localizadas en el casco urbano de Íllora, de hecho buna parte de los mismos son parte de la nueva construcción existente, este es un caso habitual, que se repite en innumerables casos a lo largo de la península Ibérica. Por tanto apenas se puede intuir la estructura de la Basílica, pero existen suficientes elementos como para certificar su existencia.
Desde el exterior se puede comprobar la existencia de una diferencia de altitud con respecto a la calle donde se localiza las casas que ocupan sus restos de dos metros en algunos casos.
En el interior de las mismas se conserva, casi intacto, parte de uno de los tramos donde pueden verse dos columnas, blanqueadas con un alcillo cada una, y sobre éste, una viga de madera cuadrada de grandes dimensiones. Los sucesivos habitantes de dichas casas han ido realizando actuaciones para adaptarlas a su tiempo; en una de ellas, una de las columnas fue pulida para que no sobresaliera del soporte o pared actual.
Hemos podido contrastar diferentes testimonios de personas de avanzada edad, que nos contaron que en una actuación de uno de los vecinos se rellenó de cascajo unas escaleras de piedra que descendían a un “sótano” con arcos y algunos túneles, los arcos estaban pintados con almagra o pintura roja.
En la primera casa de la zona izquierda, donde se localizan los restos, existe un aljibe, construido de sillares, de características similares al que se localiza en La Malaha.
Entre otros hallazgos, se pueden destacar la recuperación de un Capitel completo, y un vecino encontró en una de las paredes que restauraba, medio capitel también tardo romano. También una cruz, totalmente decorada, a la que le falta la base, dicha Cruz que fue encontrada en una calle cercana, según los primeros indicios, aunque está por atestiguarse, está elaborada en oro.



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